Cada persona debe afrontar su propio proceso de envejecimiento desde un papel activo y sin desconectarse o aislarse de la sociedad. La participación social es una de las estrategias con más peso en este modelo de envejecimiento activo que estamos hoy tratando en esta charla. Por ello la participación en actividades sociales tiene una función de estimulación cognitiva que ayuda a reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.
Las personas, mediante la socialización interiorizan experiencias de su entorno social más próximo y éste influye en su conducta, en sus creencias y en sus emociones. Por no hablar de la valiosa experiencia vital en estas edades que debe ser una contribución para la evolución de la sociedad.
Tanto en la charla sobre el sentimiento de soledad como en la del manejo del duelo, ya se puso de relieve la importancia de conectar con otras personas y de los beneficios de los vínculos de mantener relaciones que, sin duda, ayudan a envejecer con éxito.
Son muchos los espacios donde poder participar de manera activa, el propio centro en el que estamos, y otros muchos. Y son muchos los programas que se diseñan para promover la participación, como los talleres de baile, cocina, informática, excursiones, y estas propias conferencias, que nos “obligan” a reunirnos a unas cuantas personas en torno a un tema que nos pueda interesar.
Y a nivel individual, también las personas mayores podemos fomentar esta participación, sugiriendo o ayudando en el diseño de programas de enriquecimiento social y cultural, como ya lo están haciendo numerosas personas, también en este centro.
Continuará…
Imágenes: Rosa Rosado
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