Una encuesta reciente sobre la percepción de igualdad en la población refleja las diferencias percibidas por hombres y mujeres en los diferentes tramos de edad y el nivel de estudios. La mayoría de los hombres entre 16 y 24 años con estudios de secundaria, y una de cada tres mujeres, perciben que en la lucha por los derechos en igualdad de la mujeres se ha llegado demasiado lejos porque sienten que ahora son ellos los que están discriminados. En edades más avanzadas la percepción, en este caso por parte de las mujeres es que en la última década las diferencias siguen siendo las mismas. No se ha avanzado tanto. Las mujeres, en su mayoría, ocupan mas tiempo en la crianza de los hijos y las tareas domésticas, como refleja la citada encuesta.
Lograr algunos derechos, puede percibirse como una pérdida de esos mismos derechos o privilegios de otros tiempos, para una parte de la población (la masculina). El origen de esa percepción de discriminación, podría estar en la falta de modelos o voces de aquellos que se sienten bien dentro del feminismo. Por otra parte los discursos de odio y posiciones de antifeminismo de una parte de la política, han sembrado el miedo en aquellos que tenían algo que perder. Es responsabilidad de todos, también de los hombres de informarse y formarse, escuchar y empatizar con las mujeres de su entorno, aunque ello suponga renunciar a algunas cosas en pos de un avance para la sociedad en general.
La lucha por un mundo más feminista no va contra los hombres, sino contra las ideas preconcebidas impuestas por un sistema patriarcal ya obsoleto y una cultura machista cuyos privilegios son solo para una parte de la población, mientras que la otra, sufre los efectos de esa desigualdad.
Recientemente se viene hablando de las nuevas masculinidades, que no es otra cosa que el ejercicio de la masculinidad desde una alternativa diferente a la tradicionalmente aprendida de lo que significa ser un hombre. Las nuevas masculinidades están directamente ligadas a la idea del feminismo, un tipo de cuestionamiento a partir de lo que nos incomoda como sociedad, poniendo veto a conductas violentas o manipuladoras,
Se podrían construir nuevas masculinidades a partir de la reflexión individual y como sociedad poniendo veto a conductas violentas o manipuladoras. Faltan, y eso también ayudaría, referentes mediáticos de renombre en el que mirarse en esa nueva masculinidad, y que dejen de reproducirse modelos más encorsetados que reducen a los hombres a solo una manera de ser. Porque en una sociedad más igualitaria, además de ganar en derechos, se gana en seguridad, libertad y economía, y es, sin duda, una sociedad más justa y menos violenta.
En una sociedad más igualitaria, a la larga, ganan todos, hombres y mujeres por igual. Apostar por las nuevas masculinidades, o las masculinidades igualitarias, es una manera de entender qué es ser un hombre desde otra mirada más sana, más igualitaria en la relación con los otros y con uno mismo. Y es necesario romper con esas ideas socialmente instaladas que relacionan a los hombres con la competitividad o la dureza, la agresividad o el mito del hombre violento. Los hombres también lloran, y también saben expresar sus sentimientos, cuidar y dejarse cuidar, mostrar sus debilidades y construir juntos una sociedad más igualitaria, y mejor para todos, todas y todes.
Imagen: Rosa Rosado
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