¿Qué significa poner límites y cuándo hacerlo? Cuando ponemos límites estamos expresando nuestro deseo de qué es lo que queremos o necesitamos, teniendo en cuenta y respetando los deseos de los otros. Es importante enseñar y aprender a poner límites desde que nacemos, y a través de todas las etapas de desarrollo. La infancia y la adolescencia son etapas cruciales para ir forjando esos límites, en función de la enseñanza, de nuestras relaciones y nuestra propia experiencia. Cuando ponemos límites en la etapa de crianza o etapa infantil y adolescencia lo que estamos enseñando es que no tenemos derecho a pedir lo que queramos y cuando queramos, sino que es necesario establecer límites y preparar a los adultos del futuro para una mayor tolerancia a la frustración.
¿Por qué nos cuesta tanto poner límites? Poner límites a los más pequeños, es una tarea complicada pero es de vital importancia para su desarrollo. Si les enseñamos donde están los límites, les estamos ayudando a aprender por dónde deben ir. Poner límites no resta libertad, se trata de ofrecer unos límites firmes pero flexibles, serenos y desde el afecto, que les proporcionen la seguridad y la autoestima necesaria para afrontar otras etapas de la vida.
¿Por qué es importante aprender a poner límites? Son muchas las ventajas de aprender a poner límites a los otros y a entender los que recibimos. Por una parte, nos ayuda a saber decir si o no, nos proporciona autonomía, por tanto. Nos permite alejarnos de personas o de contextos que nos pueden hacer daño, por tanto nos crea seguridad, ayuda a protegernos, física y emocionalmente. También desarrollamos un mayor respeto por nosotros mismos y un mayor autoconocimiento, por tanto, y aumenta la autoestima. Y nos permite establecer relaciones sanas con los demás pero también con un mismo.
Cuando como adultos nos cuesta poner límites a los demás, lo hacemos por miedo al conflicto, al rechazo de los otros, por una necesidad de agradar o complacer, o por una baja autoestima. Estar siempre para los demás produce insatisfacción con uno mismo y una sensación de estar siempre dispuesto a los otros. A algunas personas les resulta difícil o incómodo poner límites por miedo a parecer egoístas o malas personas. Y el resultado es siempre negativo, deriva en un sentimiento de inseguridad, baja autoestima, decepción, estrés y culpabilidad por la incapacidad de manejar una situación concreta.
¿Como establecer límites sanos en nuestras relaciones? Poner límites en las relaciones con los otros es una demostración de respeto, por uno mismo y por la otra persona, porque de entrada le estamos dejando claro cuáles son nuestras intenciones. Cuando hemos identificado de manera clara qué es lo que queremos y qué no, hay que expresarlo siempre de forma sencilla, pero firme, desde la calma y el afecto.
Y cuando se trata de poner límites en la relación de pareja, porque no todo vale, lo más importante es considerar que lejos de ser una señal de falta de amor, se trata de todo lo contrario. Hay que determinar/pactar/negociar e ir renegociando y repactando mientras dura la relación, aquellos aspectos en los que establecer límites es más necesario para una relación sana. Es por tanto necesario ser respetuoso y honesto en la comunicación de nuestros deseos; evitar el malentendido haciendo una “lectura de pensamiento” sin preguntar antes; siendo firmes para que el otro entienda el mensaje. Y siempre desde la ternura, reconociendo al otro y mostrando empatía. Desde el amor, también desde el propio, limites sanos como medida para establecer una relación saludable.
Imagen: Rosa Rosado
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