No hay sentimientos ni malos ni buenos, como no hay emociones buenas o malas, simplemente hay emociones y sentimientos que es preciso manejar para que no se conviertan en un síntoma que nos incapacite para la vida diaria. La ansiedad como emoción o como síntoma es tan necesaria como cualquier otra, ya que ésta, la ansiedad, puede ser el resultado de hacer frente a nuestras responsabilidades. Y por tanto es normal sentir ansiedad cuando debemos tomar decisiones que implican responsabilidad.
Pero no todos respondemos por igual a las situaciones de estrés., somos distintos ante los agentes estresantes que nos afectan, y en ello intervienen tanto factores psicológicos como factores fisiológicos. Entre los agentes psicológicos se incluyen la falta a la salida a la frustración, la pérdida de apoyo social, percibir que las cosas pueden empeorar, la pérdida de control o de la capacidad de predecir, pero también factores fisiológicos implicados en el estrés son distintos, como la velocidad de nuestras glándulas suprarrenales que determina la producción de glucocorticoides, cuya hormona, el cortisol está implicada en los trastornos depresivos.
El estrés cuando no se convierte en estrés psicológico no es negativo, ya que nos previene y nos aleja de un peligro, y debería de producirse, tras esa situación estresante, lo que se denomina una homeostasis o equilibrio, es decir una desactivación de la respuesta a ese factor estresante. A partir de un una situación constitutiva de un factor disparador de estrés, el estresor provoca en la persona una activación muscular, una vigilancia cognitiva y genera mecanismos de memoria y reflejos para percibir una nueva presencia del estresor, lo que supone un desafío y comienza a producirse lo que estamos definiendo como estrés psicológico.
En la sociedad actual los patrones de enfermedad han cambiado y las enfermedades son distintas a las de nuestros antepasados. Es el estrés una de estas enfermedades que más preocupa y más quita el sueño, y padecemos de estrés por problemas económicos, atascos de tráfico, exceso de trabajo, problemas relacionales, etc. El estrés psicológico es “privilegio” de los seres humanos, con capacidad de inteligencia para inventarnos esos elementos de estrés y permitir que los mismos dominen nuestra vida. Y cuando el estrés domina nuestras vidas enfermamos, llegando a somatizar este trastorno hasta el punto de padecer graves problemas fisiológicos y/o psicológicos.
Y aun a pesar de todas esas situaciones (los atascos, las prisas, la economía, la falta de apoyo social,…) en las que el estrés altera nuestro bienestar, no todos nos vemos afectados por esas enfermedades asociadas al estrés o trastornos psicológicos. La forma en que nuestra mente y nuestro cuerpo responde a ellos es diferente. Y aunque hay enfermedades graves o grandes pérdidas a lo largo de nuestra vida que nos llevan a una situación de ansiedad, hay otros muchos y menores problemas que solo requieren de una responsabilidad individual para aceptarlos primero, y modificar después, el modo de actuar para que nuestro organismo y muestra mente no enfermen.
Imágenes: Rosa Rosado
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