En la sociedad actual la ansiedad, junto a la depresión, es una de las enfermedades más incapacitantes para el ser humano, en todas sus manifestaciones, tanto en aspectos fisiológicos: taquicardias, sudoración, palpitaciones, falta de aire, nudo en el estómago, tensión muscular, cansancio…como a nivel cognitivo: alteración del pensamiento, rumiación, preocupación, miedo, inseguridad, temor… o a nivel motor con trastornos como tartamudeo, tics nerviosos, onicofagia, movimientos repetitivos, etc.
La onicofagia es un hábito oral compulsivo que consiste en “comerse las uñas” y puede responder a diferentes causas, entre ellas obtener una sensación de calma para superar o sobrellevar una situación que genera ansiedad. Pero también puede responder a trastornos obsesivo-compulsivos, que puede estar asociado incluso a un trastorno bulímico o una baja autoestima y que solo con la ayuda de un profesional, puede llegar a revertirse.
Existen investigaciones que relacionan la onicofagia, con el perfeccionismo, más que con la ansiedad, un hábito que responde a una necesidad de perfeccionismo, a una insatisfacción o para aliviar el aburrimiento, el fastidio o la irritación, sensaciones que se dan en una personalidad perfeccionista. Para estas personas, una vez se han sentido mejor al calmar la urgencia de ocuparse de algo, pueden llegar a sentir dolor, bochorno y vergüenza.
Sea como fuere, se impone buscar las causas de ese malestar origen de la onicofagia, es decir, saber sobre la verdad de lo que acontece, aceptarlo e iniciar el camino del cambio, pero mientras tanto y para aliviar el dolor, el bochorno y la vergüenza se puede llevar a cabo un entrenamiento y práctica de la reacción competitiva, que es el componente más importante del procedimiento de inversión de hábito. Consiste en realizar una respuesta que compita con la ocurrencia de, en este caso, morderse las uñas. Las personas que padecen de onicofagia ya conocen y hacen uso de algunos de los trucos más habituales en estos casos, como es el de pintarse las uñas, por ejemplo, pero hay otros como tener las manos ocupadas (por ejemplo cuando respondemos al teléfono podemos tomar un bolígrafo en la otra mano u otro elemento) o apretar el puño, etc. Es importante darse cuenta para entrenar con éxito, por lo que la persona tiene un papel activo en la reacción competitiva.
Esta técnica, bastante útil en el tratamiento de los tics o hábitos nerviosos, como la onicofagia propiamente comentada, el tartamudeo, la agitación de la cabeza, la succión digital, el bruxismo, o la tricotilomanía. ha variado, ampliando el espectro de comportamientos de conductas repetitivas a otras como la caligrafía repetitiva o la dermatitis que surge tras rascarse repetidamente la piel.
Imágenes: Oihana Barato
Qué interesante ha sido leerlo!! Es cierto que generando ciertos hábitos se hace más llevadero.
Me gustaMe gusta
Gracias!!! Así es, el
Hábito inverso es una de las técnicas que ayudan a invertir un hábito que nos perjudica.
Me gustaLe gusta a 1 persona