La nutrición en el proceso de envejecimiento activo (de la conferencia: retos sobre el envejecimiento activo en el Siglo XXI)

Existe una asociación directa entre malnutrición y enfermedades degenerativas como la arteriosclerosis, el infarto de miocardio, el cáncer, la osteoporosis, las demencias, diabetes, etc. Como existe también con otros factores, como la discapacidad física para desplazarse a la compra, o la falta de capacidad de preparar los alimentos, etc. que imposibilitan llevar una dieta saludable y rica en nutrientes.

Hoy existe cantidad de información de lo que se entiende por una nutrición o alimentación equilibrada y que podemos encontrar para evitar el desequilibrio de los nutrientes que son necesarios para un envejecimiento activo.

Hay algunas recomendaciones generales que ofrecen diferentes organizaciones:

  • Elegir de manera correcta los alimentos que compramos, como frutas y verduras frescas, evitando guardar la comida durante mucho tiempo, sin cocinarla. Es conveniente consumir una dieta variada.
  • No recalentar la comida muchas veces para no alterar su calidad. Se puede cocinar una vez para varios días, congelando en pequeños recipientes para otros días.
  • Preparar platos sencillos y cuidar su presentación, para hacer de la comida un momento agradable y disfrutarlo.
  • Es mejor hacer 4-5 comidas al día en cantidades pequeñas y no evitar el desayuno.
  • Es muy importante reducir el aporte de sal en las comidas. Y cuando hay que evitarla, se pueden utilizar especias para sazonar los alimentos.
  • Es conveniente beber muchos líquidos, principalmente agua, colocando una botella o un recipiente a la vista que nos recuerde que debemos beber.
  • Moderar el consumo de bebidas alcohólicas, especialmente cuando se toma medicación.
  • Es importante una adecuada higiene bucal, cuidando de la dentadura, para poder masticar adecuadamente y no tener que suprimir alimentos de nuestra dieta.
  • Evitar el consumo de tabaco que además inhibir el apetito, y producir cáncer, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre otras.
  • Y también consultar con el médico familiar por si fuera necesario el aporte de vitaminas y nutrientes que complementen nuestra alimentación.

Continuará


Imágenes: Sandra Rosado

 

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