(de la conferencia “manejo del duelo y afrontamiento de la muerte)
Cuando se produce una pérdida, o nos encontramos ante una amenaza, el organismo responde con ansiedad.
¿Cómo apreciamos la ansiedad? la ansiedad en el proceso de duelo comienza a apreciarse cuando tras un problema, empezamos a dar vueltas sin sentido, a notar cómo la respiración se entrecorta, a notar un nudo en la garganta, en el estómago, a no poder controlar nuestros pensamientos, etc.
A nivel cognitivo las respuestas de ansiedad se traducen en aquellos pensamientos que se disparan en nuestro cerebro como “por qué me ha pasado esto a mí”, “no valgo para nada”, etc.
A nivel fisiológico, son las taquicardias, el nudo en el estómago o la sudoración las que aparecen, también el insomnio, la pérdida de apetito, dolor de cabeza, etc.
Y a nivel motor son las conductas que ponemos en marcha para controlar la situación, como dar vueltas sin sentido, comerse las uñas, fumar, etc.
La ansiedad se va a manifestar en diferentes áreas o dimensiones de la persona. Además de las que ya hemos comentado, también se manifiesta a nivel emotivo, social y espiritual o de valores. Por ejemplo en la dimensión emotiva, nuestros sentimientos están a flor de piel y podemos estar en shock, acompañado de aturdimiento, pánico, incredulidad o incluso rechazo.
La tristeza sería una de las características más trascendentales del proceso de duelo, con expresiones de llanto, melancolía y soledad. Desde un punto de vista espiritual o de valores, también las creencias, los ideales pueden verse afectados por el impacto de la muerte de un ser querido. Y por último, a nivel social la persona en duelo tiene tendencia a aislarse, hay un escaso interés por la participación social, parece que la vida se ha detenido y tenemos una sensación de no pertenencia, que a veces se ve alimentada por la actitud de los demás, una actitud que nosotros percibimos como incomodidad ante nuestra presencia, llegamos a sentirnos distintos a los demás y buscamos la compañía de aquellos que hayan pasado por una situación parecida a la nuestra.
Imágenes: Rosa Rosado
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