Problemas alimenticios: factor social o familiar

Son varias las teorías que están en el origen de los problemas alimenticios. En la teoría de sistemas, los trastornos de la alimentación tienen como base aspectos individuales, familiares y culturales. A nivel individual es especialmente relevante el posicionamiento subjetivo en cuanto al grado de separación, vinculado al desarrollo de la identidad.

La familia es uno de los sistemas que más influyen en el origen y mantenimiento de este trastorno. Las pautas de interacción entre los miembros de la familia juegan un papel determinante, por ejemplo cuando los límites entre subsistemas (padres e hijos) están poco diferenciados; también unos padres sobreprotectores que pueden retrasar la autonomía de los hijos o la rigidez de los padres que hace que la familia se adapte mal a los cambios, son factores precipitantes de este problema. O que la resolución de conflictos en el sistema familiar presente dificultades. Y a veces, puede ocurrir que se involucre al niño en el conflicto de los padres, es decir, que éste sea un factor clave en la regulación del sistema, centrándose en exceso en el hijo problema para evitar afrontar sus problemas de pareja.

Además los problemas de comunicación en el sistema familiar también tiene una gran influencia. Se fomentan alianzas y coaliciones en los que los hijos se encuentran triangulados por los padres, supliendo de esta manera cada uno las carencias que tiene con su pareja.

Hay otras teorías que señalan el origen en un modelo transgeneracional, es decir que las características de las familias de las personas con anorexia son sistemas rígidos de creencias implícitas que se van transmitiendo de generación en generación, creencias como la lealtad hacia la familia extensa, o la asignación de un rol a las mujeres con anorexia, por poner algún ejemplo. En estas familias es muy difícil alcanzar la individuación con éxito y la resolución de conflictos, lo que favorece la vulnerabilidad de cara al trastorno alimentario.

Por supuesto que no se trata con estas teorías de culpabilizar a los padres o a etiquetar a las familias como patológicas, aunque algunos estudios si vinculan a familias bulímicas con algunas características patológicas como hostilidad, impulsividad, déficit en las funciones parentales, defectos nutricionales, etc.

Lo que si parece estar claro es que el síntoma, en este caso una conducta, tiene características de mensaje mediante el que se transmite algo. El síntoma está comunicando dentro de un contexto relacional en el que las interacciones se rigen por la causalidad circular, es decir, cada uno influye y es influido por los demás.

Desde lo social se considera la anorexia más como producto de malestar de la cultura que como factor cultural de la imagen que vende, y surge en forma de respuesta que estimula la imagen. Pero también la madre (desde un enfoque psicoanalítico) juega un papel relevante en la problemática. Se trata de un conflicto con la figura nutritiva, que tradicionalmente ha estado representada por la madre.

De alguna manera, se piensa que esta madre nutricia tiene que ser perfecta, capaz de satisfacer todas las necesidades del niño y, en relación con la anorexia, la madre “confunde sus cuidados con el don de su amor” y lo que hace es ahogar al niño con su “papilla asfixiante”. Para esta madre lo importante es satisfacer las necesidades del niño y de alguna manera descuida el hecho de que lo necesario es que lo ame y que se desee algo para él, más allá de la satisfacción de sus necesidades.

El papel de la madre en el proceso de articulación de la relación tiene que ver con dos demandas o interrogantes, tanto del lado del niño como de la madre, demandas de amor que deben concurrir para que el acto de la alimentación pueda llevarse a cabo, dando lugar a algo más por parte de ambos, lo que llamamos deseo, un deseo que no se agota y que solo desde la dimensión del deseo tiene la posibilidad de dar un amor que transmita la falta.

Hay un prototipo de familia en la problemática anoréxica (desde un enfoque psicoanalítico) y es una madre controladora y un padre que apenas tiene relación con la hija. La anorexia intenta operar la separación del Otro, en este caso la madre, es decir, desprenderse del Otro materno, una tentativa de separación que la débil inscripción de la metáfora paterna ha producido en el sujeto anoréxico. A través de ese modo es que encuentra su lugar propio, no invadido por el Otro, por esa madre controladora, un intento de trazar un límite, un territorio propio. El Otro representado, primero por la madre, es un sujeto que está determinado por los imperativos legales, económicos, laborales y también nutricionales. Y ese Otro contemporáneo lo que intenta es satisfacer la necesidad, en lugar de proporcionar amor, tiempo,… procurando objetos de goce más que de deseo.

Cada cual hará sus propias reflexiones y extraerá de este texto aquello que más se identifique con su verdad, con su posicionamiento frente a lo social, según su capacidad crítica, su sugestionabilidad, su subjetividad. En resumen sobre el desear saber sobre su verdad.


Imágenes: Rosa Rosado

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