Agresión, prisión, reparación, reinserción, educación,…(que los árboles no impidan ver el bosque)

Han pasado más de 2000 años desde que en la Grecia de Platón y Aristóteles la mujer fuera relegada al rol reproductivo, y su defensa en la educación no tuviese más que el intento de equiparación al hombre a quien consideraba un ser superior para tener hijos perfectos. Para Aristóteles, además, la virtud de una mujer era el silencio, negándole todo derecho a crear su propio discurso. Afortunadamente hoy, la voz de las mujeres se ha hecho oír y ha posibilitado su incorporación de pleno derecho a la vida política y social, aunque la realidad pueda ser otra, como cuando algunas políticas han elegido tener que renunciar a sus cargos porque son incompatibles con la vida y se ven obligadas a priorizar siendo “expulsadas” del sistema, ese, el de la responsabilidad, que pareciera estar diseñado solo para hombres. 

Que existe una estrecha relación entre cultura patriarcal, desigualdad entre hombres y mujeres y violencia de género es una realidad que afecta a toda la sociedad en general. A las mujeres porque son destinatarias directas de la desigualdad y de la violencia;  y a los hombres porque han perdido todo referente de lo que es ser un hombre en la sociedad actual. La masculinidad, tal como se entendía está en crisis. Ahora es el hombre el que tiene que reinventarse.

Y aunque la mayoría de hombres encuentra injustificable la violencia que se ejerce contra las mujeres, hay algunos, bastantes todavía, que ven motivos para cuestionarla. El ritmo de cambio tan acelerado en el que se han visto envueltos para cambiar sus expectativas, sus roles de género y la forma de intercambio con el otro sexo, ha despertado en estos, sentimientos de inadaptación y desajuste cuando se han visto desplazados de su posición dominante en una sociedad culturalmente machista. 

Hay diferentes formas de violencia contra las mujeres, porque el maltrato y el abuso tienen también distintas formas, de tipo sexual, psicológico, económico o físico. La violencia contra las mujeres, a menudo se ejerce desde la más temprana edad y se da en todas las etapas del desarrollo, incluida la etapa de la vejez. Es una violencia estructural, que forma parte de la sociedad en la que ha predominado la idea de superioridad de los hombres sobre las mujeres asignando un rol especifico en función del sexo, a las mujeres. Pero también es instrumental. El patriarcado, como instrumento de dominación como la mejor forma de dominar y controlar. Las víctimas son siempre mujeres, pero no tienen un único perfil, pertenecen a diferentes países, a distintos estratos sociales y económicos y diferentes niveles de formación.

Contra la violencia de género y las agresiones sexuales es necesaria la aprobación de leyes de garantía integral de libertad sexual, que proporcione una mayor cobertura a las mujeres, que garantice la atención y protección de las mismas sin poner el foco en las víctimas por no haber defendido suficientemente su “honor”. Una ley punitiva que pone el foco solamente en el cumplimiento íntegro de una condena no protege más a las víctimas ni aporta mayor sensación de seguridad ni soluciona problemas sociales (la cadena perpetua o la pena de muerte, en algunos países, no ha reducido la delincuencia). ¿De verdad pensamos que más años de cárcel  sin aplicar ningún tratamiento sirve para corregir conductas? Es necesaria la utilización de todos  aquellos recursos que añadan eficacia al tiempo de permanencia en prisión y una mayor rapidez de la administración de justicia, que faciliten la reeducación y la reinserción de los agresores. 

La violencia machista requiere de muchas más medidas, como son una educación sexual en el ámbito escolar y familiar, la formación de policías, jueces y magistrados, programas formativos en educación sexual y en igualdad para los agresores, entre otras, para combatir las causas estructurales que sustentan un sistema patriarcal y capitalista. A medio y largo plazo la educación en valores de igualdad en todos los ámbitos de la sociedad para dotar de una mayor protección a las mujeres y trabajar por las nuevas masculinidades más igualitarias es algo que aunque lento tendrá resultados mejores y a más largo plazo. A la vez que trabajar para que los referentes mediáticos (series, cine, internet, televisión…) apuesten por la horizontalidad y las relaciones entre iguales, que evite que la sociedad reproduzca ese modelo tradicional. Todo lo demás es ruido ambiente que solo contribuye a la desinformación y al relato más reaccionario. 


Imagen: Rosa Rosado

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