El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común y la principal causa de mortalidad en las mujeres según la *OMS, Organización Mundial de la Salud. Una de cada 12 mujeres enfermará de cáncer de mama a lo largo de su vida. Desde 1980 han habido grandes avances llegando a reducirse la mortalidad, en los países más desarrollados, en un 40%.
Cuando se diagnostica la enfermedad, esto supone un gran impacto en las mujeres que tienen que hacer frente a una situación en la que en la mayoría de los casos los recursos de afrontamiento son limitados, bien por la situación familiar o vincular, por antecedentes médicos personales, por un nivel bajo de ingresos, o por falta de apoyo social.
Cada vez son más las mujeres que ante esta problemática deciden buscar apoyo psicológico. Uno de los mayores problemas a nivel psicológico en las pacientes diagnosticadas de cáncer son las alteraciones emocionales, es decir, la respuesta emocional ante la enfermedad. Cambios psicológicos como el miedo, la ansiedad o la ira, aparecen ya desde el inicio de la enfermedad y son causa de gran confusión. Involucran cambios en los patrones de vida, físicos, a nivel sexual y a nivel de pareja o familiar, si es el caso. Dentro de las respuestas emocionales se suceden diferentes etapas por las que pasan las mujeres, como la negación, el choque emocional, la asimilación, la aceptación, la confrontación y la recuperación.
Todo esto obliga a las mujeres diagnosticadas a replantear su vida y sus expectativas ya que son muchas las variables que influyen en la respuesta emocional frente al cáncer, como son la edad, el nivel cultural, la calidad de la relación familiar o de pareja, los contactos previos con la enfermedad, la importancia que tiene la apariencia física en la mujer, las expectativas de tratamiento al que se somete y los efectos secundarios o secuelas que pueden provocar los tratamientos, como la extirpación total o parcial de la mama, los fármacos asociados a una ausencia de menstruación, la pérdida de la libido, etc.
Es necesario poner en palabras las emociones y los pensamientos y el significado que tienen para las mujeres diagnosticadas, las emociones asociadas a las repercusiones tanto físicas como psicológicas:- síntomas, reacción al conocer el diagnostico, emociones asociadas, qué piensa de los procedimientos terapéuticos aplicados a la enfermedad del cáncer, valoración que hace de la información que ha recibido de los profesionales, etc.
La ansiedad y la depresión son trastornos psicológicos muy frecuentes en pacientes diagnosticados de cáncer y es consecuencia del estrés al que está sometida la paciente. Es normal que en un estado depresivo se den síntomas como los pensamientos negativos, el pesimismo, ideas de muerte, culpabilización, falta de ilusión y motivación, sentimientos de soledad, baja autoestima o falta de apoyo. Y lo mismo ocurre con la ansiedad, en los que hay momentos que la paciente vive anticipando situaciones relacionadas con las pruebas o los tratamientos.
Por eso es importante desde un inicio hacer un seguimiento emocional y psicológico para conocer las alteraciones del estado de ánimo y si éstas responden a la situación de enfermedad o son un rasgo de su personalidad, más que un estado. Conocer si existen alteraciones neurocognitivas relacionadas con el sueño y el apetito o si existe un tipo de ansiedad anticipatoria ante una preocupación. Toda esa información puesta en el lugar de la escucha favorece el afrontamiento del cáncer, una situación estresante donde las habilidades de afrontamiento son herramientas adecuadas para buen funcionamiento de la salud y poder moderar el impacto negativo que tiene un evento traumático, como es el diagnostico de cáncer.
Es preciso trabajar con características relacionadas con el espíritu de lucha, la negación, la indefensión, la preocupación ansiosa o la motivación de la paciente para conocer los niveles o formas que tiene para afrontar la enfermedad. Qué percepción tienen sobre su capacidad de afrontar la situación o qué impacto sobre la calidad de vida de la paciente y su familia, tienen la ansiedad, el estrés o la depresión en las distintas etapas hasta la fase final.
Uno de los mayores impactos de la enfermedad además de los problemas asociados al cáncer, tienen relación con la sexualidad, con la manera en que se sienten, y más relacionada con su necesidad de cariño, intimidad y contacto físico y por otro lado el sexo visto como una actividad, algo que la paciente hace con su pareja, por el miedo que tiene a sufrir el rechazo o anticipando un potencial abandono.
Son muchos los estudios que avalan una mejoría significativa tanto en la sintomatología ansiosa y depresiva, como de la autoestima y del estado de ánimo tras un periodo de tratamiento psicológico tanto en sesiones individuales como grupales. Aunque aspectos tales como la imagen corporal o la sexualidad tienen mayor eficacia en terapias individuales, al ser estos aspectos más íntimos de la paciente.
* OMS = https://www.who.int/es/
Imagen: Rosa Rosado (del Victoria and Albert Museum)
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