El tiempo es vida

¿Por qué nos interesa tanto a los seres humanos la cuestión del tiempo?  El tiempo es un término abstracto y misterioso que ha sido objeto de estudio y de debate a lo largo de la historia. La connotación que tiene cada persona del tiempo es muy diferente. Mientras que para unos se trata de una dimensión para otros es una suma de experiencias. Es imposible responder al cien por cien qué es el tiempo, pero todas las personas sentirán sus efectos.

Desde las artes y las ciencias, ha sido la filosofía, a través de sus clásicos,  que se ha ocupado de describir el concepto de tiempo, desde un relato mítico platónico al señalar que el tiempo fue creado después del universo para perfeccionar el movimiento de los astros, hasta una narración más racional, aristotélica, al explicar que el tiempo y el movimiento van juntos. Incluso a los filósofos presocráticos como Anaxímenes (588-524 a.C.) ya les interesaba el concepto tiempo. Fue uno de los primeros en dividir los días según la geometría de las sombras, por lo que se le atribuye haber inventado el reloj.

El tiempo lógico del análisis no es lineal, ni cronológico, es el tiempo intersubjetivo que estructura la acción humana, un sofisma que Lacan llama “momentos de la evidencia”: el instante de ver, el tiempo de comprender y el momento de concluir, siendo cada uno de estos tiempos absorbido por el siguiente. De otra forma ese tiempo perdería su sentido. Se dice también que vivimos entre la objetividad y la subjetividad del tiempo. Por lo que el tiempo sería ese “entre” que transcurre, lento para unos, rápido para otros.

Desde un punto de vista existencial los seres humanos dividimos el tiempo propio en etapas existenciales como la infancia, la adolescencia, la juventud, la adultez, la vejez y la muerte como ciclo vital. Es nuestra historia de vida desde el momento de nuestra concepción hasta la finitud. El tiempo puede tener un carácter cuantitativo desde una perspectiva cronológica o  productiva;  o cualitativo, estar en Kairós cuyo significado literal es “momento adecuado u oportuno”, un tiempo donde tienen lugar las cosas especiales. Y el tiempo se puede perder o ganar, se puede quitar, matar, o se puede encontrar. A veces el tiempo vuela, o valoramos el tiempo como el oro más preciado y otras damos tiempo al tiempo, o buscamos recuperar el tiempo perdido.

Pero el tiempo es limitado, se nos escurre como la arena de un reloj entre los dedos.  Y por eso hay que valorarlo y cuidarlo porque no somos eternos y porque no siempre hay tiempo para postergar nuestros sueños, nuestros deseos, o para perderlo o regalarlo. Y aunque a veces hay que darse un tiempo para duelar, por ejemplo, una pérdida, la vida nos demuestra que no es posible demorar las cosas eternamente. Aquello que no pudiste decir antes, tal vez no lo puedas decir jamás. No hay más tiempo, no hay más vida.

Dar un tiempo a quien te lo pide, es regalar vida, esa vida o ese tiempo que necesitamos para jugar nuestros deseos y nuestros proyectos. Y cuando el tiempo pasa, lo que en realidad pasa, es la vida. Cuando en una relación uno pide al otro darse un tiempo, éstas son señales que indican, casi siempre, el fin de una relación. ¿Por qué, entonces, perder y hacer perder ese tiempo tan limitado y necesario para retomar las riendas de nuestro destino e invertirlo en lo que es importante en tu vida…algún proyecto que deseas realizar, tu familia, educación, tu salud…? También están aquellos tardones crónicos, que siempre llegan tarde a un encuentro, y que, tal vez, piensen que su tiempo es más valioso que el de los demás. Son ladrones del tiempo ajeno. Una falta de respeto por el tiempo (por la vida) de los demás.

Hay una serie de TV alemana, Dark, en la que la pregunta es si existe una conexión entre el futuro, el presente y el pasado y si es posible cambiar el curso de los acontecimientos o todo va hacia un destino invariable. En la que conceptos tales como el agujero de gusano, el eterno retorno, el mito de Ariadna, el dejà vu, el universo paralelo, o el gato de Schrödinger nos conduce a pensar que es solo una gota lo que sabemos, mientras que lo que ignoramos es todo un océano.

Y con el tiempo aprendes….Con el tiempo te das cuenta…. (Jorge Luis Borges).


Imagen: Rosa Rosado

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