Adolescencias – Historias (cortas) de cuarentena

Los nombres de las personas de estas historias de cuarentena son inventados, aunque sus historias son reales, contadas a través de la línea telefónica, durante el confinamiento del covid-19. 

No todos los que consultan buscan aliviar unos síntomas a nivel personal. Algunas personas lo hacen para ser ayudados u orientados en cómo resolver situaciones que alteran una relación familiar, de pareja o de personas con las que conviven. Llaman preocupados porque sienten impotencia para manejar la situación, buscando pautas u orientación de cómo gestionar lo que les acontece en un momento dado. 

Hoy quien llama es Rubén, 43 años y padre separado desde hace 9 años, con 3 hijas a su cargo de edades, 21, 15 y 10 años. Las dos menores viven con él (tiene la custodia) y la mayor vive con la abuela materna con la que comparte custodia. La madre de sus hijas tiene otra pareja y la relación con ellas se limita a “ir de compras” y comer en un local de comida rápida.  

Rubén trabaja, ahora está en casa debido al confinamiento. Consulta preocupado por una de sus hijas, la adolescente de 15 años. Le nota decaída y muy triste, y se pasa todo el día aislada de la familia, encerrada en su habitación, no queriendo tomar parte en las actividades que su padre propone para sobrellevar estos días de confinamiento.  

Rubén tiene bien organizada la cotidianeidad y estructurada la rutina diaria en estos días de aislamiento impuesto. Tareas escolares y deporte durante las mañanas. Colaboración para cocinar y realizar las tareas domésticas entre todos. Y la tarde para actividades de ocio, bien en grupo y por separado. 

Ha intentado hablar con su hija en varias ocasiones pero la respuesta de ella es que se siente agobiada por no poder salir de casa para estar con sus amigos. A Rubén le preocupa el aislamiento que su hija se ha autoimpuesto y teme que entre en depresión. Siempre ha tenido una buena comunicación con su hija, y ahora le preocupa que no quiera hablar con él de lo que le ocurre. 

Intervención:

Cómo se puede intervenir (el padre) en este caso para movilizar a su hija a cambiar de posición: 

Escuchar y apoyar, dejando espacio para que ella gestione sus emociones. 

Preguntar si hay algo que él pueda hacer. 

Pedirle su colaboración en la realización de un calendario de rutinas en la que ella tenga también protagonismo proponiendo actividades.  Puede ser una tarea que cada día realice un miembro de la familia.

Si persiste en su aislamiento y bajo estado de ánimo, preguntarle si le gustaría hablar con un profesional. 

…porque detrás de un síntoma siempre hay una historia.


Imagen:  Rosa Rosado

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