Mostrar la imperfección, atreverse

Además de con el sentimiento de soledad y con el proceso de duelo u otros sentimientos o emociones, el sentimiento de culpa también guarda relación con la autoestima. Aunque no sé si el sentimiento de culpa da lugar a una baja estima de sí mismo. o ésta, la autoestima, es consecuencia del primero. Lo que si parece es que se trata, la autoestima, de un amor a sí mismo que no es correspondido bien porque nos sentimos culpables de no cumplir las expectativas o por un sentimiento de vergüenza que nos lleva a un convencimiento sobre nosotros mismos de indignidad, imperfección, debilidad o inferioridad. En ambos casos emociones producidas por una valoración negativa frente a uno mismo.

Tener altibajos emocionales es de todo normal, pero una baja autoestima, un bajo concepto de sí mismo, es otra cosa. La autoestima es una parte del crecimiento que coincide con la etapa de latencia, la que va desde los 5 a los 12 años. Es clave en esta etapa la mirada del otro y como se va configurando el superyó. Especial importancia el papel de los padres u otras figuras de autoridad en el desarrollo de la autoestima del niño, que dependiendo de qué mensajes ha ido recibiendo va a reflejar como espejo lo que piensan de él y se percibirá como un ser sano, apto, inteligente, amado, respetado o apoyado, o todo lo contrario, incapaz, indigno, odiado o abandonado.

Y como en todo proceso educativo un exceso de autoestima (triunfalismo) o un defecto de la misma irá en detrimento de la autenticidad, esa que debemos lograr para no sentirnos ni menos ni más que los demás, sino seres únicos e irrepetibles, con nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Se puede tener una alta estima en un ámbito y menos buena en otros terrenos, con variaciones en distintos planos como la afectiva, la intelectual, la corporal, la sexual…

Cuando nos calificamos o nos etiquetamos por los actos que llevamos a cabo o por nuestros pensamientos o sentimientos, aparece la culpa, que en muchas ocasiones juzgamos con parámetros de los otros, no se ajustan a nuestra época o situación. El sentimiento de culpa emerge por la distancia que hay entre el superyó (o la conciencia moral) y las pulsiones, es decir entre nuestros deseos y lo que la norma social prohíbe.

Y algunas veces no es la culpa la que está vinculada a la autoestima o, mejor dicho, a una baja autoestima sino la vergüenza, un sentimiento de vergüenza frente a la mirada del otro, que deja al descubierto la propia autovaloración del sujeto, cuando es uno mismo que se siente indigno, poco interesante, poco atractivo/a, desagradable, incompetente…(con expresiones a uno mismo de: soy débil, soy patético/a). Y a diferencia de la culpa que se siente cuando el sentimiento que nos acompaña está relacionado con acto, un daño a otros o a uno mismo, el sentimiento de vergüenza se produce cuando no se alcanza un ideal o una meta.

Dicen que de vergüenza se cura atreviéndose a mostrar, dejar de huir, reconocer los ideales que nos hacen imperfectos y que hemos interiorizado y asumir que son nuestros, producto de nuestra creación. Pretender vivir como si estuviéramos completos es una farsa, es negar nuestra condición subjetiva, nuestra condición humana, la falta que nos constituye. Y eso no supone rendirse o caer en la autocompasión, sino más bien asumir y defender la ética de la autenticidad, es decir nuestro derecho a ser nosotros mismos al margen de las convenciones sociales.


Imágenes: Rosa Rosado

 

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