Tan importante como la alimentación es el ejercicio físico. Y aunque todavía se sigue investigando acerca de cuáles son los ejercicios más recomendables y cuánto tiempo han de practicarse, o cuáles son aquellos que producen efectos más rápidos, si hay consenso en afirmar que la actividad física contribuye a moderar el deterioro tanto en la cognición como en la función y estructura cerebral producidos por el envejecimiento y contribuyen también a mantener la plasticidad cerebral hasta edades avanzadas.
Hay algunas sugerencias que se hacen en este sentido y que se pueden incorporar a la vida diaria:
En lugar de tomar el ascensor, subir por las escaleras.
Aprovechar cualquier excusa para caminar, incluso cuando no se puede salir a la calle por el mal tiempo, realizando tareas que exijan movimiento. No abusar del sofá. Se recomienda alrededor de una hora de caminata, aunque siempre es conveniente consultar con el médico de familia que nos puede indicar qué ejercicio se adecua más a nuestra situación.
Otras actividades como el yoga o el taichí son altamente recomendables que además de ayudar a tonificar, tienen otros componentes terapéuticos, como el aumento en la concentración o el crecimiento personal. Estas prácticas favorecen también la flexibilidad y la calidad del sueño.
Realizar el ejercicio físico en compañía estimula además las relaciones sociales, y se disfruta y se mantiene la motivación.
Continuará…
Imágenes: Rosa Rosado
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