A la hora de tratar del envejecimiento no se puede pasar por alto la cuestión del género, pues no es lo mismo envejecer siendo hombre que siendo mujer. Los acontecimientos vitales de unos y otros hay que tenerlos en cuenta, entre otras cosas porque el ciclo vital de las mujeres incluye muchas variables que no están presentes en los hombres.
Nos referimos, entre otras cosas, a los roles que tanto hombres como mujeres han tenido en su desarrollo individual, roles tradicionales relativos a la pareja, la familia, el trabajo remunerado, el dinero, el sexo, etc. roles que en la segunda mitad del ciclo vital se van entrecruzando, las funciones asignadas a cada uno de los sexos se difuminan y son menos marcadas, de manera que los hombres se hacen progresivamente más dependientes y afectivos mientras que las mujeres se hacen más independientes y asertivas.
Las personas mayores de los próximos años, mujeres beneficiarias de las nuevas posiciones feministas, se van a enfrentar a la vejez con experiencias laborales, económicas, familiares, de poder y de estatus diferentes a las mujeres que les precedieron y por lo tanto dispondrán de mayores recursos económicos, sociales e intelectuales.
Continuará…
Imágenes: Rosa Rosado
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