El malentendido en los lazos sociales

El malentendido como consecuencia tanto de la expresión como de la comprensión en la comunicación es el que genera problemas en las relaciones sociales. Hay un dicho lacaniano y es “usted siempre sabe lo que dijo pero nunca lo que el otro escuchó”.

Es el inconsciente quien domina al ser que habla y se hace oír, ese otro que habla en el sujeto es el que lo lleva a tropezar en los lapsus, en los actos fallidos o en los olvidos o sueños. El malentendido es por tanto la marca de que no hay vínculo entre lo que se dice y lo que se quiere decir y por eso muchas veces lo que decimos, nuestros mensajes son ambiguos.

El malentendido es inevitable, por tanto. Forma parte del ser humano y no hay remedio contra él. Es intrínseco a la comunicación y estructural, unido al lenguaje que lleva al equívoco. Y no tiene remedio porque ahí es donde entra en juego la subjetividad de cada cual, es la propia división subjetiva del ser y debemos afrontarlo no solo como una fuente de problemas sino también como una condición de posibilidad de nuestro encuentro con el otro, con los otros.

Pero además, el malentendido es necesario porque es lo que establece la novedad de ese encuentro con la diferencia, en lo que nos diferencia a mí con respecto al otro y al otro con respecto a mí. Aceptar el malentendido en los lazos sociales o en los lazos de amor implica la responsabilidad de cada cual en la configuración del lazo que los une. No es pues un problema de comunicación sino de cómo se enlazan y desenlazan el amor, el deseo y el goce de cada uno en relación con el otro.

El malentendido o las dificultades de comunicación en la pareja es uno de los temas más consultados en psicoterapia. Y el malentendido amoroso estaría en la manera en que se sostiene la ilusión de completud en la pareja, una ilusión que nos lleva a descubrir que entre lo que se busca, casi siempre las fantasías inconscientes del sujeto que siempre espera más de lo que lo real puede ofrecer, y lo que se encuentra, hay siempre una brecha. Supone no reconocer en el otro su alteridad.

Si el malentendido es esa parte del lenguaje que viene con nosotros al nacer, si ni nuestros padres nos llegaban a entender, si no podemos entendernos con nuestros amigos, si tampoco llegamos, a pesar de amarnos, a entendernos con nuestra pareja, ¿no será que el malentendido forma parte de los vínculos humanos? Nos queda, por tanto, malentendernos para no desatendernos, en tanto el malentendido es necesario al introducir el novedoso encuentro con la diferencia.


Imágenes: Rosa Rosado

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