Introducción al proceso de envejecimiento (de la conferencia: Los retos del envejecimiento activo en el Siglo XXI)

Es importante tener en cuenta que el proceso de envejecimiento empieza a edades muy tempranas, por lo que el envejecimiento de cada uno de nosotros va a depender de nuestra historia de vida, de cuál es nuestra etapa evolutiva y de cuáles son las condiciones personales, familiares y sociales en las que nos encontramos en el momento actual.

Casi todos coincidiremos en que este colectivo de personas mayores queremos seguir siendo ciudadanos de pleno derecho, es decir, que queremos seguir siendo ciudadanos con deberes y derechos que nos son propios, que nos pertenecen.

Desde el siglo pasado, la esperanza de vida a nivel europeo y en especial en España ha supuesto un espectacular avance. En menos de cien años, hemos pasado de una esperanza de vida de 34,8 años en el año 1900, a los 82,3 años en el 2011. Para el año 2051, la población de mayores de 65 años será de un 36,5% de la población total. Y hasta un 80% de las personas con 70 años mantiene hoy una forma física y mental aceptable que les permite llevar una vida con plena normalidad.

También, a nivel conceptual o a nivel narrativo, hemos pasado, en los último 20 años, de considerar el envejecimiento como vulnerable y frágil para hacerlo como envejecimiento activo, productivo, envejecimiento saludable, o creativo…etc.

Y esto va a suponer un reto a la hora de enfrentar soluciones innovadoras y sostenibles si queremos mantener la sociedad del bienestar y el crecimiento económico.

Es por eso, que las iniciativas e innovaciones que van surgiendo en este sentido responden a un cambio de narrativa tanto política como social y son un importante nuevo mercado en el que el espíritu diferente de esta nueva generación tiene también un papel relevante en este cambio de paradigma, un cambio que permita evolucionar hacia la sociedad del bienestar, dando voz a las personas mayores, dando voz a sus sugerencias y experiencias como nuevos jubilados.

Para las personas que hoy están en edad de jubilación, dejar de trabajar podría suponer “dejar de hacer, dejar de estar, o dejar de ser…” y por tanto, se considera la actividad un signo de autonomía y de calidad de vida y, de alguna manera, con sus actividades, casi siempre altruistas, tanto a nivel familiar como social, las personas mayores contribuyen, de alguna manera también, al bienestar de la sociedad.

Continuará…


Imágenes: Fuente externa

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