A menudo, las exigencias de la sociedad moderna nos sobrepasa, la tristeza se convierte en algo más, se convierte en un estado de ánimo depresivo persistente. Cuando la tristeza y el desinterés por el mundo exterior no alcanza el grado de depresión, se llama distimia, es una especie de trastorno depresivo persistente que no tratado de manera apropiada puede derivar en un trastorno crónico, y con mayores probabilidades de desarrollar un trastorno depresivo mayor. A diferencia de la tristeza, que es ocasional, la distimia se caracteriza por un estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, estando presente más días que ausente, durante dos años como mínimo.
Los pacientes que vienen a consulta con este problema, apuntan síntomas como poco apetito o sobrealimentación, alteraciones del sueño, poca energía o pocas ganas de realizar actividades, desinterés por las cosas, aislamiento social, ansiedad, sentimientos de incompetencia, baja autoestima, excesiva autocrítica…etc. Esta sintomatología les causa un malestar en su vida cotidiana, social, laboral o familiar.
Es importante entender que cuando la tristeza no se supera, cuando no se ve salida a los acontecimientos o situaciones amenazantes en un tiempo razonable, conviene consultarlo con un profesional para evaluar las variables relevantes y poner en marcha estrategias, que ayuden a la persona a superar el trastorno. Así, evitaremos que un trastorno menor se convierta en una depresión mayor.
Entre los tratamientos están, por un lado la psicoterapia, que mediante el aprendizaje de técnicas para aprender habilidades de adaptación y manejo del estrés, puede ayudarle a saber más acerca de su estado de ánimo, sus sentimientos o pensamientos y comportamientos. O el tratamiento mediante fármacos, con los consiguientes efectos secundarios.
La responsabilidad de optar por uno u otro tratamiento está de parte del cliente, buscando conseguir resultados de la manera más rápida y cómoda posible (los fármacos), sin que el propio sujeto nada tenga que hacer, evitando así el compromiso o la responsabilidad de hacerse cargo, o algo más permanente como es buscar, con la ayuda de un profesional, saber sobre su verdad y enfrentarse a ella.
Imágenes: Oihana Barato
Deja un comentario