La angustia y la ansiedad son dos términos que llevan a confusión, especialmente en los tiempos actuales, en los que la ansiedad es uno de los malestares típicos, que de alguna manera, ha sustituido a la angustia. Desde una perspectiva científica, la ansiedad es un trastorno de origen biológico con tendencia a tratamiento con fármacos, pero aquí el sujeto como tal no tiene cabida, no hay un sujeto de hacerse cargo, es un elemento pasivo, un “dejarse hacer”.
Los trastornos de ansiedad podrían considerarse hoy en día como uno de los trastornos más prevalentes que engloban una serie de cuadros clínicos con una clara manifestación en múltiples disfunciones y desajustes tanto a nivel cognitivo, conductual y psicofisiológico. Es un mal que afecta a toda la población, incluso dicen que es la epidemia silenciosa del siglo XXI y que la padecen más todavía los jóvenes adolescentes. Pareciera que el significante que mejor definiría la actualidad sería la palabra crisis: crisis social, de valores, política, económica…de justicia. Incluso la clínica psicoanalítica sufre su propia crisis.
Parece complicado abordar el psicoanálisis con las mismas “herramientas” que hace cien años, pues la realidad de la demanda actual y tanto las condiciones sociales como culturales han venido cambiando a un ritmo vertiginoso. En cualquier caso una tarea del psicoanálisis, en este sentido, es la de buscar la subjetividad del sujeto, en un mundo en que se rige por lo contrario a la enorme carga de verdad, de querer saber que conlleva el psicoanálisis, ese no querer saber, la creencia de que todo es posible en manos de la ciencia, la técnica y el estado, donde reina el Amo del consumo, ese consumo que conduce a la ansiada felicidad. Ese exagerado consumismo que promete la felicidad, la falta de diferenciación entre los verbos ser y tener que terminan por conjugarse como sinónimos, un mundo en el que el culto a la imagen y a todo lo imaginario va sustituyendo a la realidad real por las realidades, es ahí, en ese sinsentido, que el psicoanálisis, en la búsqueda de la responsabilidad del sujeto en cuanto a su posicionamiento, donde alcanza su sentido.
Imágenes: Sandra Rosado
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