Relaciones intrafamiliares. Estrategias que funcionan

Una comunicación intrafamiliar efectiva fortalece los vínculos familiares, hace posible un buen entendimiento entre sus miembros, delimita la individualidad de cada uno, contribuye a la educación de los hijos y facilita un desarrollo basado en la confianza y la autoestima de éstos. En definitiva, es esencial para construir relaciones sólidas y sanas. Por contra, la falta de comunicación, en el seno de la familia, genera malentendidos, conflictos, se establecen vínculos débiles, y puede desarrollar una baja autoestima que, a menudo, desencadena en síntomas depresivos o desarrollo de adicciones. 

Existen numerosas estrategias, para toda la familia, que se pueden poner en marcha para mejorar la comunicación en el sistema familiar. Estrategias que son sencillas de aplicar pero requieren de participación, dedicación, paciencia y tiempo que el ritmo de vida tan acelerado en la actualidad hace difícil implementar. El objetivo de estas estrategias es promover la consideración y la conducta positiva entre los diferentes miembros; ayudar en los momentos de crisis importantes, como la muerte de un familiar, un divorcio o formalizar una familia reconstituida. 

Las tareas o estrategias para padres que están emocionalmente desbordados facilita que estos no vean solo limitaciones y defectos en los adolescentes, y facilite introducir cambios en la forma de tratar a los hijos y en cómo ellos perciben esos cambios positivos. Algunas estrategias resuelven momentos en los que los progenitores tienen desacuerdos, que son habituales en la educación de los hijos. En conductas problemáticas se puede poner en marcha una estrategia denominada “manos de hierro, guantes de seda” en la que se tomen medidas para corregir conductas inadecuadas a la vez que se lleva a cabo de forma tranquila y amable, con el objetivo de disminuir el riesgo de una escalada violenta en la manera de comunicarse. 

Otra de las estrategias que fomentan una mejor interrelación con los hijos está relacionada con el intercambio de roles (role playing), un juego que de forma simultanea pone en los extremos a ambas posiciones de tal manera que a cada cual le resultará más fácil cambiar su conducta. En situaciones en las que se produce una escalada de violencia con los adolescentes, se trata de evitar el enfrentamiento, retirarse en silencio, y cuando los ánimos se enfríen sentarse delante y especificar de manera concreta qué conducta no queremos soportar e implicarle en la solución del problema, adoptando el compromiso de proponer una solución viable. 

La comunicación en el sistema familiar es fundamental, no solo para la convivencia sino también para promover un desarrollo integral en el que todos tengan beneficios, con el objetivo de fortalecer un vínculo emocional sólido que ayude a superar los desafíos en otros ámbitos de la sociedad, también. Un factor importante es promover el tiempo en familia, dedicando tiempo a actividades conjuntas, buscar el tiempo y el espacio para reuniones familiares, para hablar y escuchar, así como identificar las necesidades individuales y familiares para garantizar la armonía en el hogar. 

Una buena intervención psicosocial no tiene por qué estar basada en la cumplimentación de tareas, va a depender de cada paciente/cliente. En unos casos la mejor terapia es aquella que se centra en involucrar al paciente en la búsqueda de su verdad haciendo que este se responsabilice de lo que le sucede. Para otros pacientes-clientes, una terapia más directiva es la que enseña al sujeto a localizar los pensamientos y sentimientos que le angustian y la que mejor se ajusta. Cada persona es un mundo y cada problema es inherente a una persona en particular. Por tanto, el tratamiento también debe ser particular.  


Imagen: Rosa Rosado (Canary Wharf, London)

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