Día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres

La lucha para la eliminación de la violencia contra las mujeres tiene un día en el calendario: el 25 de Noviembre establecido por la ONU en 1999. Desde ese año hasta ahora han muerto a manos de sus parejas o ex parejas más de 1500 mujeres.  En lo que va de año (2024) han sido asesinadas 42 mujeres. Más de la mitad sin presentar denuncia previa. 

Aun hoy, muchas mujeres no quieren denunciar la agresión. Tampoco cuentan siempre con una posición motivadora por parte de la policía, para que la víctima denuncie. Esas mujeres que no quieren denunciar adoptan una actitud pasiva, imponiéndose el ciclo de la violencia que cuenta con diferentes fases, según Leonore Walker y que explica cómo se produce la violencia contra las mujeres en el seno de la pareja: se da en una primera fase una acumulación de la tensión que da paso a la fase 2:  una explosión o agresión, para llegar (si no hay denuncia en esta fase) a la llamada “luna de miel” que es cuando el agresor se arrepiente y pide perdón, utilizando para ello estrategias de manipulación afectiva (regalos, promesas, etc.) Y vuelta a empezar. Aunque el ciclo varíe en intensidad o duración, el tiempo entre fases es cada vez más corto. 

Ten en cuenta que la violencia no siempre es física o sexual. El control, el aislamiento y la intimidación son también signos de violencia contra las mujeres. Esta, la violencia contra las mujeres, es la mayor lacra de una sociedad. Es un problema que tienen los hombres y que sufren las mujeres, y que tiene su origen en las estructuras de poder. Una asimetría entre hombres y mujeres, y una subjetividad masculina socializada por el poder, el control y el dominio. Obstáculos muy difíciles de vencer, hoy más que ayer, dado el espacio común que encuentran el neoliberalismo más salvaje y el patriarcado de siempre. 

Pero los hombres no son el enemigo, es el sistema. Entre todos tenemos que cambiarlo y para ello la educación es indispensable. Si educamos igual, seremos iguales. Y al mismo tiempo es preciso levantar la voz para reivindicar cuando por razón de sexo se produce discriminación en cualquier ámbito de la sociedad, como el cuidado de los otros, la discriminación laboral, o la conciliación familiar. Pero sobre todo contra la violencia de género y siempre entonando la responsabilidad que nos toca como mujeres, en este debate.


Imagen: creada con IA

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