Celebrar el Día de la Madre, es un buen día (como cualquier otro) para reflexionar sobre lo que significa la maternidad en la mujer y la implicación que ésta tiene tanto para la propia mujer como para los hijos. Se es mujer antes que madre y se llega a ser madre en base a diferentes motivaciones, que van a tener un efecto en el vínculo y en las distintas formas de crianza.
La maternidad es un hecho complejo, lleno de contradicciones que muchas mujeres experimentan entre el amor que sienten por sus hijos, la necesidad de realización y cómo llevar a cabo esa maternidad. Derivado de esas contradicciones y considerando los tiempos en que vivimos con un exceso de estimulación, carencias afectivas, culto a la juventud, una función paterna debilitada, una delgada línea entre la infancia y la adolescencia, demasiadas pantallas y pocas palabras, anulación subjetiva versus medicalización en la infancia,… conlleva grandes implicaciones clínicas en los niños y niñas.
Afortunadamente la maternidad no es aquel aspecto de la feminidad que había que resolver para sentirse mujer. A la mujer, como a otros sujetos, no es tener un hijo lo que le falta para su realización. Ya no hay esa presión social. Hoy, tener hijos no posiciona a la mujer como madre, solo por el hecho de haberlos tenido. Es necesario ejercer esa función y para siempre, desde la motivación, desde el deseo. Hoy el objeto de deseo de una mujer no es únicamente su hijo, también afuera encuentra esos objetos de deseo, y no por ello se considera que es una mala madre.
Como citaba Recalcati (2018) la mujer que no se agota en la madre, enseña a su hijo que su deseo está atrapado en un más allá, está dirigido hacia otro lugar atraído por una incógnita que no coincide con el propio hijo.
La clave está en no idealizar la maternidad, porque se es madre desde la posición de mujer, y porque los hijos no necesitan una madre que todo lo pueda y que todo lo sepa, lo que necesitan es una madre con la que jugar, que te hable, que te escuche, que empatice, que en su mirada encuentres admiración, que en la edad adulta sientas que siente el orgullo de haberte acogido en su deseo,… el mejor regalo es el tiempo compartido. Pero lo verdaderamente importante es que la madre, para ser madre, no sea toda para sus hijos.
*= cita de Freud (que podría ser apócrifa)
Imagen: Rosa Rosado – Oihana Barato Rosado – Sandra Rosado
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