Quiero abrazarte salvajemente. Besarte hasta que te alejes de mi miedo como se aleja un pájaro del borde filoso de la noche.
Pero ¿cómo decírtelo? Mi silencio es mi máscara. Mi dolor es el de un niño en la noche.
Canto y tengo miedo. Te amo y te tengo miedo y nunca te lo diré con mi voz verdadera, esta voz lenta y grave y triste.
Por eso te escribo en un idioma que no conoces. Nunca me leerás y nunca sabrás de mi amor.
Alejandra Pizarnik
¿Se vive el amor de igual manera en la adolescencia, en la juventud o en la adultez? El amor cambia a lo largo de los años y la sexualidad humana se juega en una mirada, en una caricia, en unos abrazos, en un sentir la piel con piel, no importa en qué etapa de la vida. Y cada uno y en cada etapa, el amor y la sexualidad se viven con la misma intensidad. No hay edad para jugar nuestro deseo, para el amor. En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo. Aunque cuando de lo que se habla es de la sexualidad, esto sigue siendo un tema tabú, más si se trata de la adultez. Por eso los estereotipos del envejecimiento y los prejuicios sociales consideran a los adultos mayores desinteresados por el sexo. Pero tal vez lo que ocurre es que el erotismo es ese gran desconocido al que hay que abrirle las puertas para descubrir que puedes desear y ser deseado.
El edadismo es la discriminación a través de estereotipos y prejuicios que está dirigido a las personas en su adultez. La edad avanzada hoy, no tiene la misma connotación que la edad adulta de hace unos años. Hoy las personas después de su jubilación siguen tejiendo sueños, deseos, …No tienen limitaciones en su capacidad de amar. Porque los sueños no tienen edad, solo deseo de que se cumplan. Enamorarse, ilusionarse después de los 60 es un desafío, es atreverse a sentir de nuevo. Al igual que en la juventud, también el la edad adulta, en una primera fase de una relación se juegan aspectos relacionados con la atracción, la idealización del otro, sus valores, intereses, su personalidad…Eso sigue siendo igual en esa etapa de la vida, también llamada vejez.
Pero enseguida entra una segunda fase de la relación, en la que lo que prima es el interés en el proyecto de la vida del otro. Interesa la historia personal del otro, sus emociones, sus ideales, y sus aspiraciones; sus intereses personales, sus deseos….Compartirlo estimula y enriquece la vida propia. Mostrarse libremente al otro con nuestros defectos y nuestras debilidades establece un nivel de confianza que fomenta la empatía y la aceptación del otro en lo que es y no en lo que nos gustaría que fuese. Eso también se aprende en una etapa posterior a la juventud.
El amor maduro desarrolla capacidades tales como la confianza básica en el otro, la capacidad para perdonar el comportamiento del otro, evitar los conflictos cuyo destino no sea la aceptación sincera. Tolerar las debilidades propias y las del otro. Y a nivel sexo-afectivo y por el hecho de que fisiológicamente se den algunos cambios personales, esto no implica una disminución del deseo y la erotización. Es más importante el viaje que el destino final. Compartir la intimidad de los cuerpos equivale a compartir la intimidad de la vida emocional y los problemas.
Imagen: realizada con IA
Excelente artículo sobre cómo cambia el amor a lo largo de la vida. Un trabajo muy bien realizado que aborda la intensidad del amor y la sexualidad en cada etapa.
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Gracias Uriel por leerme. La forma de amar cambia pero siempre es amor. Diferente en cada etapa de la vida pero con igual intensidad. Te saludo.
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