Del vacío del aburrimiento

El aburrimiento tiene muy mala prensa pues parece que perdemos el tiempo o fomentamos la pereza o la vagancia. Es considerado una sensación subjetiva y emocional desagradable donde el sujeto se encuentra cansado y hastiado. Un estado en el que hay ausencia de estímulos y una baja actividad fisiológica. Uno de los aspectos negativos que podría tener el aburrimiento es cuando se experimenta en un estado depresivo, ya que la depresión puede empeorar. Otro aspecto podría estar relacionado con la pérdida de sentido de la vida, o cuando ver el lado negativo de las cosas o quejarse de manera continuada responde a un rasgo más que a un estado de la personalidad. 

¿Qué o quien hace malo al aburrimiento? En nuestro tiempo se intenta evitar el aburrimiento a toda cosa. Y nada como la filosofía y sus filósofos para hacernos reflexionar sobre las ventajas y desventajas (menos) del aburrimiento. Byun-Chul Han por su lado, hace una oda al aburrimiento profundo cuando critica la hiperactividad y el multitasking contemporáneos e invita a poner nuestra atención en el disfrute de la cultura. En su libro “la sociedad del cansancio” aboga por trascender esas barreras de la sociedad capitalista que fomentan la hiperactividad y la multitarea e invita a aburrirse para imaginar y crear. Para Schopenhauer la vida oscila entre la tensión y el aburrimiento. Unido al deseo, como motor de la vida, viene a decir que la vida transcurre entre la tensión de alcanzar un deseo y el tedio cuando ya ha se ha alcanzado. 

Aburrirse es bueno porque nos desconecta del mundo exterior y nos ayuda a conectarnos internamente con nuestros pensamientos y sentimientos. Y es necesario porque fomenta la curiosidad y dispara la creatividad, además de fundamental para la salud desde un punto de vista neurológico, pues es un descanso para el cerebro. Un exceso de dopamina (en este caso su déficit) la hormona del aburrimiento, podría provocar trastornos como ansiedad, agitación, hiperactividad, manía, libido alta, problemas motores o rigidez muscular, entre otros. 

El aburrimiento tiene grandes beneficios, por tanto: la desconexión y la conexión con nuestros pensamientos para afrontar aquello que nos resulta difícil de manejar o tolerar. La meditación es una forma de conexión con nuestro yo interior, mediante la observación de nuestra mente. Calmar la mente para que nuestra imaginación pueda dar paso a la generación de nuevas ideas. 

El aburrimiento es algo innato, que con el tiempo se puede llegar a perfeccionar. Mejor desde la más temprana edad, porque puede estimular el desarrollo cognitivo en la infancia. Es bueno dejar que los niños se aburran. Una de las frases que los niños dicen en ese sentido un “me aburro”, activa a los padres a reaccionar, cuando quejarse de estar aburrido es parte de ser un niño. Gestionar el aburrimiento de los más pequeños, requiere no precipitarse a buscar la solución más rápida, sino buscar con ellos el sentido de ese aburrimiento, si es pereza, si es cansancio, o si su vida cotidiana está condicionada por un ritmo frenético. 

El aburrimiento, como la depresión, se dice que constituyen el malestar de la época, cuando en la búsqueda de deseo el sujeto siente la presión del superyo que le impone el imperativo de goce. Estímulos ilimitados, infinidad de actividades, el ocio continuado de la sociedad actual como mero entretenimiento que nos aleja del contacto con uno mismo como fuente de placer. 


Imagen: Rosa Rosado

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