En cualquier organización intervienen distintos factores que en equilibrio pueden contribuir a crear un clima de cooperación que culmine en el éxito de una empresa, como son la motivación, el liderazgo y la comunicación. No hay consenso hasta la fecha entre los diferentes estudios que garanticen qué estilo de dirección o liderazgo es el óptimo para garantizar la motivación de sus trabajadores. La práctica de un estilo de liderazgo democrático por parte del líder, que otorgue un papel relevante a la comunicación entre sus componentes, en contraposición a un enfoque más orientado a la producción que a las necesidades de sus individuos y con una visión autocrática, impositiva y autoritaria, es un factor que garantiza el logro de al menos alguna de las metas de la organización. Y siempre tendrá mayor éxito una actitud variable donde prime el sentido de responsabilidad comunitaria como base de la cultura organizacional.
La empresa o la organización es un conjunto de personas que al igual que la familia necesitan crear un espacio en el que cada uno pueda desarrollarse y crecer contribuyendo con su crecimiento al crecimiento del conjunto, es decir, de la organización en su totalidad. Y para ello es imprescindible crear un clima con un estilo que cumpla la triada de un liderazgo democrático, factores motivadores establecidos entre el esfuerzo, el rendimiento y los resultados obtenidos, y una comunicación (ascendente) que contribuya a la creatividad en los trabajadores, a su desarrollo personal, haciendo que tanto la dirección y el trabajo se realicen de manera más cooperativa, y desaparezcan los elementos de tensión en las relaciones interpersonales, además de contribuir al aumento del compromiso con la organización y la mejora de la calidad de las decisiones.
Algunas organizaciones siguen la teoría de la efectividad en las que el éxito de la empresa se atribuye al líder que tiene buenas relaciones con los trabajadores, que tiene mucho poder en su puesto y una tarea muy estructurada. De esta manera busca rodearse de un equipo de trabajo que esté altamente motivado o crear una atmósfera de respeto y participación de los empleados, entre otros factores. Teniendo en cuenta que la motivación para los trabajadores estará relacionada con la expectativa en cuanto a que el esfuerzo que realiza mejore el rendimiento que le permita alcanzar su meta.
Son otras las organizaciones que siguen la teoría de las necesidades (jerarquía de Maslow), orientada a satisfacer las necesidades individuales de los trabajadores, que de forma ascendente indica que para satisfacer una necesidades, tienen que haberse cumplido o satisfecho la primera categoría y después las siguientes. Así, la empresa en esta teoría intentaría satisfacer las necesidades relacionadas con el lugar del trabajo, instalaciones básicas, herramientas, etc. En segundo lugar el nivel de seguridad que todo individuo necesita, como la garantía o tranquilidad que le ofrece la empresa; luego estaría el sentido de pertenencia referido a la aceptación del equipo, formar parte de la cultura empresarial, el clima laboral….Y a continuación las necesidades y deseos afectivos relacionado con la motivación a comunicarse con todos los niveles de la jerarquía al mismo nivel, o fomentar el desarrollo de ideas, por ejemplo. Y por último el nivel de autorrealización o satisfacción personal que produce un sentimiento de triunfo, un incremento de la autoestima.
La comunicación como un valor diferencial con repercusión en su imagen, su productividad y calidad de vida laboral, es uno de los pilares básicos de toda organización. Hay empresas que practican la política de “puertas cerradas” y comenten el error de identificar “comunicación” con “información”. La información en sí misma no produce comunicación, en todo caso forma parte de ésta. En la comunicación se intercambia de manera alternativa los roles, al mismo tiempo que se exige comprensión entre los que intervienen (emisor y receptor).
Aunque van cambiando los estilos de comunicación en las organizaciones, uno de los más utilizados sigue siendo el estilo descendente. La dirección en este caso es predominantemente jerárquica, es decir de arriba abajo, en la que se busca evitar la comunicación informal, innecesaria por otra parte, para el funcionamiento de la organización. Con ese tipo de información se intenta controlar y regular el funcionamiento de la conducta de los trabajadores desde la dirección, información sobre procedimientos y prácticas, objetivos a alcanzar, órdenes y especificaciones de la tarea…. Una comunicación ineficaz bajo un estilo de dirección jerarquizado y autocrático, que impone las normas y su criterio sin consultar con los trabajadores o equipos aleja a los individuos de la organización.
Un líder empresarial debería conocer de antemano el nivel de preparación o madurez de su equipo o de sus trabajadores, así como el trabajo que debe realizar cada uno y de esta forma, adaptar su estilo de liderazgo a la situación concreta de su organización. Una comunicación eficiente como instrumento de cambio lleva consigo la necesidad de adaptación a un entorno cambiante donde dicha comunicación interna permita aceptar e interiorizar esos nuevos valores y pautas de gestión que acompañan al desarrollo de una organización, donde los trabajadores estén informados para sentirse parte activa de la misma y que esta comunicación sea el mecanismo de integración, motivación y desarrollo personal.
Un buen directivo debe ser capaz de controlar las situaciones complejas en las relaciones y saber establecer una relación de confianza y comprensión entre la gente que dirige, saber escuchar y ser capaz de persuadir de forma convincente, además de generar entusiasmo y compromiso en la gente. Pero para esto, tiene que ser capaz él mismo de saber cual es su estado de ánimo, sus fortalezas y debilidades, para poder controlar sus emociones y motivarse con lo que hace. Investigaciones en el área de la inteligencia han confirmado la importancia de la aptitud emocional en cargos ejecutivos dentro del mundo empresarial, demostrando que la superioridad intelectual o técnica no supone el triunfo como líder. Para tener éxito en el desempeño no es suficiente con tener una o dos aptitudes, sino que es necesario una combinación de aptitudes, entre ellas, las de inteligencia emocional: conocimiento de uno mismo, autodominio, motivación, empatía y habilidad social.
“Los trabajadores tenemos ideas claras. No nos gustan los hombres (las personas) que se autodefinen como líderes indiscutibles en solitario, o son declarados como tales por camarillas interesadas”. Del libro “Pensamientos” de D. José María Arizmendiarrieta, máximo impulsor del movimiento cooperativo de Mondragón.
Imagen: Oihana Barato
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