En toda relación de pareja, cuando surgen problemas hay varios aspectos que podrían explicar el conflicto. Se pone de ejemplo un caso real de una pareja que viene a consultar: llegan agotados, transmiten cansancio y cierta desesperación. No se entienden. No pueden más con la vida cotidiana. Están continuamente discutiendo, “peleándose”. Han hablado incluso de dejarlo, al menos por un tiempo. Él viene a consulta diciendo estar harto, su pareja le dice las cosas que hace mal, le grita y siempre está enfadada y cansada. Le echa en cara las tareas que hace mal. Él piensa que hace el mismo trabajo que hacía antes y sin embargo ella ahora le recrimina y le critica. Esta situación les está llevando a un estado de posible falta de atractivo que conduce a inapetencia en las relaciones sexuales. Ella no tiene ganas y él, si las tenía, ahora solo quiere dormir.
En las sucesivas sesiones se observa la insatisfacción de la pareja y el estilo de comunicación que utilizan donde ya se obtienen algunas percepciones de la pauta relacional y el clima emocional, mediante las pausas en las conversaciones, las señales corporales, la posición de uno con respecto al otro, la expresión facial, el volumen de voz, la ausencia o no de contacto visual, así como si son capaces de llegar de mutuo acuerdo a buscar soluciones durante la discusión, en la propia sesión.
Hay un primer aspecto que se puede considerar en este planteamiento, y es un déficit en la tasa de intercambios de gratificaciones (habrá cosas que no se hagan bien, desde el punto de vista del otro, pero seguro que hay muchas que sí se hacen). Con el tiempo, la tasa de refuerzos que en la fase inicial funcionaba (ella dice que aunque él no estaba acostumbrado a compartir las tareas del hogar, ella se sentía orgullosa porque lo estaba haciendo), al compartir actividades y expectativas agradables, que ahora decae por el surgimiento de expectativas poco realistas y las cosas que antes eran reforzadores, pierden el poder que tenían y surge el conflicto en la pareja.
Se podría estar, también, ante una sensación subjetiva de malestar y quejas en la relación interpersonal de esta pareja ya que él piensa que hace los mismo que hacía antes y ella sigue recriminándole lo poco y mal que hace. Es necesario evaluar si hay una falta de habilidad en el afrontamiento de problemas para resolverlo de manera eficaz y reajustar la situación que permita superar las dificultades y provocar el cambio que ambos desean.
En esta situación de conflicto, ambos responden inmediatamente a la respuesta negativa del otro, con una respuesta del mismo signo, lo que se llama reciprocidad y que no hace sino acentuar el problema. Se fijan en las conductas negativas del otro y dan poca importancia a las positivas (atención selectiva). Hacen atribuciones a malas intenciones y tienen expectativas entre lo que creen que debería ser una relación y lo que perciben.
Parece que hay una falta de comunicación en la pareja y que hay que trabajar para modificar el estilo comunicacional para que ambos dominen las habilidades de escucha, información, expresión de sentimientos y conversación, desarrollando habilidades comunicativas para acercarse al otro, emitiendo señales que indiquen empatía, siendo receptivos a los cambios (flexibilidad), mediante el entrenamiento en comunicación, para desarrollar habilidades sociales y de modelado.
En cualquier caso, hay que evaluar el conflicto en profundidad mediante las herramientas correspondientes para hacer una valoración tanto de pareja, como a nivel individual, y dentro del contexto actual. Tener en cuenta los antecedentes generales de la relación y cual es el determinante de venir a consulta, de quien fue la idea, los recursos con los que cuentan, por qué siguen juntos, qué es lo que puede rescatarse de la relación….Para ello es preciso detectar, en primera instancia, indicios de violencia, corregir atribuciones y sesgos de percepción, evaluar los cambios de conducta que cada uno de los miembros desea del otro, qué procedimientos se han usado hasta el momento por parte de cada uno de ellos para promover los cambios, qué factores mantienen las conductas, qué recursos y reforzadores posee cada uno para alterar la conducta del otro…etc.
Imagen: Rosa Rosado
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