Crisis de ansiedad o ataques de pánico

Existe mucha confusión a si lo que estamos sintiendo en un momento determinado es ansiedad o son ataques de pánico. Y la diferencia es palpable. Los ataques de pánico son, en realidad, crisis de angustia. Se trata de una sobre excitación psíquica en la que aparecen diversos síntomas como sudoración, hormigueo, taquicardia,… Pero para que sea una crisis de ansiedad o un ataque de pánico se tiene que dar uno de estos dos síntomas: una sensación de muerte inminente o despersonalización (miedo a volverse loco).

La aparición de un ataque de pánico o una crisis de ansiedad es repentina y sin un motivo aparente. Los síntomas duran muy poco tiempo, es como una flecha que va subiendo para descender hasta caer. Después aparece una sensación de cansancio y agotamiento que puede durar todo el día.

Si esto ocurriera muchas veces, estaríamos entrando en un trastorno de pánico, que a diferencia de una crisis es que hay reiteración de crisis. Se trata de miedo al miedo. Hay un predominio de angustia. Para algunas personas, una preocupación exagerada por la salud de los seres queridos. Un trastorno puede llevar a una limitación importante en el estilo de vida o un deterioro psicosocial, que habría que tratar con terapia.

Hay un círculo vicioso que explicaría bien el pánico: Sensaciones corporales –> miedo –> pensamiento catastrófico –> más sensaciones corporales –>  pánico –> más sensaciones corporales –> vigilante por si vuelven las sensaciones…

¿Qué hacer ante una crisis de ansiedad? Lo primero es buscar ayuda sin alarmismos. Si estás con alguien pídele ayuda y acompañamiento. Esperar sin apuro a que la intensidad de los síntomas disminuya. Si no estás solo puede que llamar a alguien por teléfono y explicarle lo que estás sintiendo te ayude.  Importante no dirigir la atención de forma mantenida a los síntomas. Si se siente ahogo, respirar de forma pausada, con respiraciones lentas y profundas con el abdomen. Si la taquicardia produce mucho agobio, se puede aumentar la presión del abdomen haciendo fuerza como para defecar durante 3-5 segundos. De esta manera la frecuencia cardiaca va a disminuir.

¿Qué ayuda a afrontar una crisis de pánico? Es importante acordarse de que los síntomas de un ataque de pánico son una forma de expresar la angustia a nivel corporal. No son señales de enfermedad orgánica.  Y por eso hay que identificar los disparadores o activadores, que son esos síntomas (palpitaciones, sudoración…) e identificar las emociones (rabia, miedo, soledad…) que nos han llevado a tener estos síntomas. Una vez que reconocemos que tenemos miedo, por ejemplo, lo siguiente sería identificar qué pensamiento nos ha llevado a esa emoción (al miedo). La mayoría de las veces los pensamientos son automáticos, pasan desapercibidos dando lugar a una conducta determinada (aislamiento, bloqueo….).

Las personas somos conscientes de los disparadores (síntomas y emociones) y de las conductas (bloqueo, aislamiento…) pero no de los pensamientos que nos han llevado hasta ahí. Y hay algo que sí podemos hacer y es cambiar los pensamientos distorsionados sin base real, por otros más realistas. Pues no es, ni todo ni nada, ni nunca ni siempre, ni todos ni nadie; ni podemos leer los pensamientos de otros, ni predecir el futuro; hay que evitar el catastrofismo o los debería. Ni todo va a salir bien o va a ir siempre mal. En la vida, una veces las cosas salen como queremos, pero otras no. Es preciso aplicar la regla más realista posible.

Y para prevenir futuras crisis o justo antes de que aparezcan los síntomas, cuando no son muy elevados, se pueden poner en marcha técnicas de respiración o relajación para detener los pensamientos asociados al miedo. Veremos cómo los síntomas comienzan a disminuir y evitaremos el pico de la flecha ascendente.

Imagen: Rosa Rosado


 

 

 

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